Sólo viendo su obra se hace evidente que el dibujo, en todas sus facetas y vertientes, es el gran Arte o Ciencia, como lo definiera Leonardo, que Manolo Prieto conoció, dominó y practicó desde la infancia hasta su fallecimiento.

Me gusta, y así lo prefiero, denominar al dibujo como ciencia, porque cuando aparece tan contundente en la obra de un artista, como es este caso, sólo entonces se manifiesta con toda su auténtica y verdadera dimensión de arte, de estudio y de instrumento.

Si el dibujo lo definimos como concepto, podríamos decir que el dibujo es la forma más pura y directa de traducir emociones en la representación de una idea. Y si lo hacemos definiéndolo en cuanto práctica (según acepciones de ciencia como conocimiento cierto de las cosas por sus principios y causas, y en calidad de habilidad, maestría o conjunto de conocimientos en cualquier cosa) sería la ciencia que trata el dibujo. Estas dos definiciones nos muestran el sentido que el dibujo ha tenido para Manolo Prieto y, también, cómo lo ha utilizado en las diferentes actividades creativas que realizó a lo largo de su vida.

La pintura, que ejercitó como práctica artística, jugó para él otro papel importante durante mucho tiempo. En algunos momentos lo hizo de forma esporádica. Por esta razón no llegó a realizar un nutrido número de obras en esta especialidad. Él pone fin a su actividad pictórica en los primeros años de la década de los 80 sin ser muy consciente de ello o, quizás sí, ya que en 1950 decide no acabar el cuadro de Las Lavanderas, cuando antes había querido presentarlo a los Concursos nacionales, porque el arte transitaba por nuevos derroteros. Lo cierto es que , desde 1950, la relación que mantiene con la pintura queda supeditada a sus otras actividades.

Manolo Prieto realizaría su primera medalla en 1957. A partir de ahí comienza a adentrarse en un mundo nuevo que le cautiva y que será absolutamente determinante en su medio de expresión de los años posteriores.


Apunte para medalla. Valencia

Apunte para medalla


Me gustaría resaltar cómo él mismo cambió su manera de significarse y relacionarse con el arte: siempre había dicho yo soy artista, pintor y dibujante.

Posteriormente, en alguna conversación que tuvimos, cuando ya había obtenido grandes galardones y reconocimientos nacionales e internacionales en el campo medallístico, se manifestaba como creador de obras de arte de bolsillo, que era como gustaba denominar a la medalla, y comentaba que todo lo hecho anteriormente sólo suponía una preparación para esto, que éste era el medio con el que se sentía más pleno.

Manolo Prieto nace el 16 de junio de 1912. En una autobiografía nos cuenta que él fue consciente de su capacidad de observación a los cuatro años. Cuando vio cómo caminaba un burro, pudo apreciar que las patas del animal no estaban completamente cubiertas de pelos sino que terminaban de una forma diferente, esto es, descubrió que las patas terminaban en pezuñas. Un grado de observación tal en un niño de cuatro años no deja de ser algo fuera de lo común.

Este hecho es tremendamente significativo. A lo largo de su vida esta capacidad de observación será uno de los instrumentos más importantes para el desarrollo, el conocimiento y la práctica de su labor artística.


Etapa juvenil y de formación: 1928-1930

La actividad pictórica de Manolo Prieto no es muy abundante pero sí constante a lo largo de toda su vida.

En 1928 inicia los primeros estudios formales de dibujo del natural y de pintura con D. José Bottaro, su único profesor conocido, en la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia de El Puerto de Santa María (Cádiz). Es, pues, D. José Bottaro el único maestro , que sepamos, en su formación de Bellas Artes.

Realizó estudios durante dos cursos académicos. Ya en el primer año, imagino que con gran rapidez, destacaría de forma muy sobresaliente del resto de sus compañeros debido a sus facultades y gran facilidad para el dibujo, su capacidad de observación, sus cualidades para ver el color en el natural, el sentido innato de la composición y la asimilación rápida de la técnica del óleo, como se puede ver en sus cuadros fechados en 1929.


Retrato caricaturizado. 1929
Patio gaditano. 1929


Quizás este periodo juvenil y de formación, sea la etapa más prolífica referente a la pintura. En los dos años de estudios que realiza en El Puerto de Santa María hizo un nutrido número de cuadros al óleo de gran calidad, los cuadros los vende casi en su totalidad. Estos cuadros en sí, desde una visión panorámica de su actividad pictórica, pueden considerarse como un periodo concreto y cerrado.

Son cuadros cargados de luz, alegres, de gran colorido y con problemas compositivos variados. Los temas versan sobre vistas conocidas de su pueblo natal, ya sean patios, callejas, o paisajes del entorno, aún cuando también hay figuras y retratos de algún personaje más o menos conocido.

Durante este periodo de dos años, primero gana un premio de 50 pesetas del Ayuntamiento y, segundo, vende la casi totalidad de los cuadros realizando una exposición. Con el dinero obtenido y la promesa de una beca del Ayuntamiento, decide hacer el viaje a Madrid para estudiar pintura en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando.


Etapa de formación y crecimiento: 1930-1950

Su llegada a Madrid no fue como pensaba. El dinero se le terminó y la beca del Ayuntamiento no se hizo efectiva. Con una economía débil no tiene posibilidades de realizar los estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando como quería. A partir de entonces, su vocación e ilusión por ser pintor se verán condicionadas. Su destino no será el de ser pintor, las circunstancias le irán separando de la pintura hasta que termina por abandonarla.


1930-1940

Con el correr de esos iniciales años en Madrid tiene que realizar diversos trabajos que, poco a poco, le apartan de la pintura. Eso sí, estos trabajos siempre estarían relacionados con el dibujo. Entre los múltiples trabajos están los primeros relacionados con la publicidad (esporádicos en prensa, para diversos agentes e intermediarios, que hacía en casa: cartelones de cine, bocetos de vestuarios y creación de escenografías para teatro).

La pintura requiere tiempo, exige dedicación, exige constancia, no permite intermitencias en el trabajo. Querer avanzar en esta forma de creación obliga al artista a estar inmerso en ella. No son solamente el conocimiento técnico y el desarrollo de habilidades lo que el artista tiene como instrumentos para hacer arte. Es también la elección de vida, vivir para, por, y con la Pintura, utilizarla como máximo lenguaje de expresión, de emociones y de sentimientos. Manolo Prieto era consciente de esto y, quizás por ello, aunque no todo lo que él quisiera, intentaba sacar tiempo para pintar cuando podía y cuanto quería.

La existencia complicada de su vida, con los años de asedio que sufre Madrid a consecuencia de la Guerra Civil, influirá negativamente en su actividad pictórica. Se refleja, por una parte, en el reducido número de cuadros que lleva a cabo en estos años y, por otra, su pintura pierde luminosidad y el color de la etapa juvenil.

Los temas tienen un tinte apagado, son situaciones de un tiempo triste, de una ciudad que muestra miserias. De estos años son Orquesta de Ciegos, estudios del Parto y un primer estudio para Las Lavanderas, este último fechado en 1939.

Orquesta de ciegos. Óleo sobre lienzo. 1940
Parto
Las lavanderas. Apunte 1939


1940-1950

Como contrapartida, la evolución que lleva en el campo del dibujo se hace cada vez más sólida, sus habilidades y destrezas se desarrollan al máximo, el sentido de la composición que ya mostraba en sus cuadros juveniles y el concepto de síntesis se consolidan.

Podríamos decir que, como dibujante publicitario, está llegando a su plena madurez. En esta década, primero trabaja fijo en la Agencia publicitaria Publicitas y en 1947 pasa a Publicidad Azor, entonces ya contratado directamente como Director Artístico.

Boceto para El Quijote 1949.Témpera sobre papel de estraza.


La práctica del natural: Forma de estudio

La utilización del natural como medio de estudio es un ejercicio que realiza a lo largo de toda su vida. Ya sea por medio del dibujo o, bien, por medio de la pintura, utiliza el desnudo del cuerpo humano como fuente de conocimiento y aprendizaje.

En las aulas libres de dibujo del natural y de pintura del Círculo de Bellas Artes de Madrid él practica asiduamente. Estas aulas o talleres cuentan con modelo vivo desnudo, los trabajos que se realizan en ellas son con poses estática y en movimiento. Estos estudios tienen la función de proporcionar un conocimiento profundo del cuerpo humano, anatómico y expresivo, a la vez que desarrolla y mantiene vivas las habilidades para dibujar.


Desnudo frente al espejo. Óleo sobre cobre. 1950
La práctica del natural. Desnudo.


A Manolo Prieto se le puede considerar un autodidacta. Tenemos que tener presente que sólo recibió dos años de estudios más o menos reglados. Toda su formación y evolución de artista se debió a un criterio propio. No obstante, su intuición le sirvió de gran ayuda para seleccionar las fuentes de conocimiento. Las dos capacidades que muestra de forma extraordinaria desde muy joven, y que progresivamente siguió desarrollando por medio del dibujo, fueron la percepción y la observación de su entorno.

Todos percibimos, pero es la eterna situación entre mirar y ver. Mirar las cosas o ver las cosas. ¿Cuántas veces miramos pero no vemos? Todo está en nuestro entorno (en el natural, que contiene el orden), por eso lo importante es saber verlo y descifrarlo. La clave de aprender a dibujar radica en aprender a ver. Si conseguimos ver como se nos presenta el natural, podremos ordenarlo mentalmente y así, con más o menos esfuerzo, con mejores o peores resultados, podremos representarlo.

Cuando Manolo Prieto, a los cuatro años, tuvo ese primer momento consciente de observación, fue cuando empezó a aprender a dibujar incluso sin él saberlo. Entre sus comentarios, referentes a sus inicios, dice: "creo que tendría cinco años cuando despertó en mí el sentido de la observación y el placer de reproducir lo que veía" (aquí hace referencia a que tenía cinco años, posiblemente esta es su edad cuando empieza a dibujar).


El dibujo en Manolo Prieto

El dibujo fue una aventura personal para Manolo Prieto. Cada etapa recorrida en el aprendizaje y estudio de éste le permitió comprender y profundizar mejor en su concepción del arte, le posibilitó dar rienda suelta a su imaginación y le proporcionó los medios para expresar la visión de su mundo interno y externo.


Pelea de niños. Dibujo

La síntesis es uno de los valores más importantes que podemos apreciar en su dibujo. Su gran preocupación a la hora de crear y, por tanto, cuando utilizaba el dibujo como instrumento, fue encontrar la simplicidad y armonía de los elementos. Llegar a la esencia de las formas que creaba para que ningún detalle superfluo interrumpiera su expresividad. La máxima que tenía presente y que siempre decía era: "lo difícil no es poner, sino quitar".

El dibujo en sí, como proceso instrumental en la creación de una obra, tiene  independencia. Su naturaleza  de orden  primario para plasmar

emociones le confiere cualidades de obra de arte, aunque más tarde el artista recurra al mismo, transformándolo o no, para utilizarlo en creaciones de otra índole.


Éste es un sentimiento que Manolo Prieto tenía presente, esto es, él decía que casi siempre en esos primeros dibujos o bocetos preparatorios era donde se encontraba verdaderamente la intensidad expresiva de la creación, que después cuando se realizaba la obra, difícilmente eso que tenían los bocetos aparecía en ella.

Borracha

Borracho
Desnudo. Dibujo Tango. Apunte a lápiz.


El retrato

El retrato es una faceta de su actividad pictórica que ha realizado de forma intermitente, que va desde sus primeros pasos en la pintura, cuando estudiaba color en su pueblo natal, hasta el principio de los años 80. Son un número reducido, aproximadamente una docena, que nos permiten observar la trayectoria que tuvo y como íntimamente mantenía viva su faceta de pintor.

Son retratos formales en su concepción, bien compuestos, donde la persona retratada se presenta al espectador con actitud para ser observada. Los más significativos son el de Emilia (entonces su novia y hoy su viuda), de 1942, el de Señora de Beotas (figura de cuerpo entero con mantilla) en torno a 1945, el de Margarita (su hija mayor) por 1975 y el de Alicia (su hija menor) sobre1980.


Emilia. Apunte a lápiz

Alicia. Óleo sobre lienzo. 1980

Retrato caricaturizado. Témpera sobre cartón


Etapa de madurez: La tauromaquia (1950-1970)

Esta es una etapa de su pintura que se debe definir como de absoluta madurez y en la que consolida su personalidad en este medio. En ella nos encontramos con una quincena de obras acerca del tema de la tauromaquia.

A principios de los años 50 su trayectoria en la publicidad y la ilustración habían alcanzado un completo reconocimiento entre los profesionales del medio. Manolo Prieto era un artista reconocido y galardonado.

Su maestría con el dibujo y esa solidez profesional dentro del mundo publicitario le proporcionan una visión de la pintura más libre y se pudo desprender de lastres conceptuales que le limitaban.


Citando al natural. 1955. Serie Tauromaquia.


El sufrimiento más íntimo de no haber podido estudiar Bellas Artes a su llegada a Madrid y el hecho de haber tenido que construirse él mismo su formación artística le debieron suponer profundas e importante dudas: bien a niveles técnicos, que son fáciles de superar, bien a niveles conceptuales, dudas estas de las que es más fácil librarse.

Lo cierto es que consigue librarse de ataduras a la hora de pintar y que los cuadros realizados en esta época tienen una impronta marcada por su personalidad artística.

Su visión y forma de hacer, sin duda influenciada por la publicidad, es positiva, le proporciona libertad de expresión y hace que vuelva a aparecer la luminosidad del color que tenían aquellas obras juveniles de cuando pintaba en El Puerto de Santa María.

 

Suerte de varas. Serie Tauromaquia.

Toro. Serie Tauromaquia. 1958

Suerte de varas. Apunte. Serie Tauromaquia.

Serie Tauromaquia.
Cogida del torero. Serie Tauromaquia.
Larga cambiada. Serie Tauromaquia.

Suerte de varas. Apunte. Serie Tauromaquia.

Patio de caballos. Apunte. Serie Tauromaquia.


En su obra aparece de forma destacada su gran conocimiento, sensibilidad y dominio del dibujo. Este conocimiento del dibujo que posee es la base instrumental que le permite abordar libremente diversos campos de las artes plásticas.

A Manolo Prieto se le puede catalogar en ese apartado de artistas independientes, que se autoexilian de toda tendencia artística o derroteros que toma el Arte, que se mantienen libres de cualquier presión externa a sus sentimientos y conceptos. Un artista que, al margen del devenir de los tiempos, ha trabajado en lo suyo sin importarle si estaba dentro o fuera. Sólo sabe que pertenece al presente. Cree en lo que hace, se siente contento con ello e intenta hacer su obra lo mejor que sabe, como le gusta y puede.

El resultado de esta actitud como artista es una obra cargada de sensibilidad y sentimiento, que transciende con tal fuerza que ella misma se consolida en Arte puro y se abre hueco como acontecimiento artístico, estableciendo su personalidad y liberándose a la vez del propio artista.

Francisco Lagares Prieto.
Catedrático de Bellas Artes de la Universidad de Granada.


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